domingo, 27 de abril de 2014

Ma cool trip 2 NY

Bueeeeno, bueno, bueno... Ha pasado largo tiempo desde que escribí por última vez, no hay excusa. HA SIDO PURA PEREZA. 
Tengo pendientes muchas críticas de películas que he visto (VED HER AHORA MISMO, NECESITÁIS HACERLO AUNQUE NO LO SEPÁS *fin del comentario subliminal*), pero hoy voy a hacer una entrada sobre el viaje que hice esta Semana Santa. PORQUE ME DA LA GANA Y ME APETECE DOCUMENTAR ESTAS COSITAS, ¿ESTAMOS?
Todo empezó (como no) por un maldito viaje de siete horas en avión a Boston. Allí nos atendió un auténtico imbécil simpático señor de aduanas, el cual miro PUNTO POR PUNTO, toda nuestra documentación de guiris. 
Después de tres horrorosas horas de escala llegamos a NY. Las ojeras nos llegaban a las rodillas. Estábamos en esa fase de cansancio donde estás más activo y risueño de lo normal, como borrachines alegres. Aún así, llevando despiertos más de veinticuatro horas, fuimos a muerte al Empire State. 


Después de una (escasa) noche de sueño,  fuimos a una misa Gospel impresionante, del cual no tengo fotos porque no estaba permitido, a Rockefeller Center y luego nos dejamos atrapar como moscas por el mítico Times Square. Menudo baile de luces, cada anuncio te atrapaba hipnóticamente. Era difícil salir de aquel hechizo; estuvimos cerca de una hora sentados en unas gradas rojas enfrente de la típica estampa neoyorquina. No pensé que podria ser tan absorbente. Aquel lugar emanaba vida, alegría, y las cosas como son, consumismo, pero aún así, era impresionante.



A la mañana siguiente madrugamos para ir a la Estatua de la Libertad. La verdad es que esa visita me la esperaba mucho más imponente, pero también fue muy guay. Tal vez se me hizo más pesada por las colas que teníamos que aguantar para el ferry. También visitamos la isla de Elis, que era el primer contacto de los inmigrantes con Estados Unidos. Por la noche fuimos a un restaurante llamado Daniel's, que está el número 26 en una lista de los mejores restaurantes, pero antes de eso, dimos un paseo en limusina (todo con motivo de la celebración de los 25 años de casados de los padres de Miguel). Cuando nos bajamos a hacernos fotos en Times Square con la limo, M.A. y yo nos hicimos la mítica foto del beso entre el marinero y la enfermera.



El Martes fuimos al MoMA que fue bastante chulo, pero lo mejor de aquel día fue el musical de Rocky. Sí, habéis leído bien. Un musical de la película Rocky producido por Broadway. Fue alucinante el despliegue de escenarios, desde luego no les preocupaba ahorrar en los decorados. Las habitaciones, y los exteriores se movían, entraban y salían de los laterales del escenario. Fue una auténtica locura de movimiento. Hacia el final de la obra tuvimos que salir al escenario para hacer de público, y el cuadrilátero que estaba en medio, se desplazó hacia las primeras filas (en las que nos encontrábamos), de tal modo que estaba rodeado por los cuatro costados de público. Espero que el siguiente esquema os lo aclare.





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