martes, 2 de julio de 2013

Crónicas de una moderna: conciertos y otras formas de adicción.

Mi primer concierto fue el año pasado, aproximadamente el 27 de Enero. Por aquellos entonces estaba súper enganchada a los Arctic Monkeys, y cuando me enteré de que venían, no dudé mucho en comprarme la entrada.
Mi novio me dijo: "Después del primer concierto te vuelves adicta y querrás ir a todos los que puedas".
Y fue cierto. Después de aquel maravilloso concierto donde Sara y yo lo dimos tó (tanto en los Monkeys como en Miles Kane) quería más, porque la emoción que te hace sentir un concierto es especial, adictiva, esa energía, todo el público cantando, gritando, todos compartiendo esas emociones, hablando una sola lengua. Ciertamente es maravilloso. 
Meses más tarde, en Junio, fui a un festival cutre, "El día de la música" para ver especialmente a Two door cinema club y a Maxïmo Park. Aunque yo iba más por TDCC, de quien me sabía todas las canciones, me lo pasé mejor en Maxïmo, aunque sólo me supiese tres canciones, literalmente. Por aquellos entonces TDCC aún estaba un poco verde en el escenario, sonido impecable, pero poco contacto con el público, que es lo que más cuenta en un concierto.
A finales de Junio, Muse, mi banda favoritísima por el momento, confirmó concierto en Octubre, en el Palacio de Deportes. Tampoco dudé mucho en comprarme la entrada. Mientras esperaba la llegada de Octubre, en Septiembre, fui a otro festivalillo, el "DCode" para ver expresamente a The Killers.
Llegó el 20 de Octubre, y asistí al concierto más impresionante (en decorados) de mi vida. Realmente, creo que Muse es la mejor banda de nuestra era. En el primer acorde de Unsustainable todos nos volvimos locos, completamente alienados por ese ritmo, cantando la letra y los solos de guitarra. Todos saltando como si les fuese la vida en ello. ALUCINANTE. Fue un concierto espectacular, pero eché un poco de menos el contacto con el público, eso es lo único que le critico a Muse, que debería interactuar mucho más.
Y ya no tuve más conciertos hasta hace unas semanas. Ese ha sido el concierto donde más he disfrutado con diferencia, todo fue perfecto. Eramos los primeros en la cola desde las 11 de la mañana, no tuvimos que madrugar puesto que la banda (Of Monsters and Men) es poco conocida aún. Hacia las tres de la tarde, estaban haciendo cola alrededor de 10 personas o así, se pasaron los integrantes de la banda. Nos hicimos fotos con ellos y nos firmaron la entrada. Abrieron las puertas hacia las siete o siete y media, y entramos tranquilamente, sin empujones, sin correr, sin tensión. ¡Bam! Primera fila, justo delante de la cantante, Nanna Bryndís. Incluso los teloneros molaron, un grupo llamado Tuya, que para ser españoles, estaban bastante bien. Una hora más tarde empezó el mejor concierto de mi vida, un concierto 10, tanto por sonido, como por interacción con el público. Nanna casi llora en Love, love, love. Yo lloré. Llegó Little Talks, la mejor canción que he vivido en un concierto. La energía que desprendía la banda era un reflejo de nuestro entusiasmo. Cerraron con Yellow Light, una canción bonita y triste en el disco, pero llena de energía e ímpetu en directo.
Y hasta ahí mi crónica. Por el momento.

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