jueves, 24 de febrero de 2011

Cósmicamente - The sun is burning

Pequeños haces de luz penetraban entre los huecos de las hojas del roble moteando su pálida piel. Estaba sentada al pie del mismo. Una pequeña nube solitaria decoraba el cielo, del azul más maravilloso que uno se pueda imaginar.
Los acordes de su guitarra flotaban en el aire perfumado del frescor de la verde hierba, ondeando entre la lavanda y los arbustos, colándose por los resquicios de la corteza de los árboles, sorteando gorriones y pequeños insectos, para llegar a sus oídos, a los oídos de él.
Sentado en el banco de madera de cerezo escuchó los suaves punteos y los potentes rasgueos, y se sintió inevitablemente atraído por aquella maravillosa melodía. Siguiendo el rastro de las notas, que se impregnaban en cada elemento de la naturaleza, haciendola más viva y colorida, la encontró a ella. Una chica, sencilla, corriente en apariencia como otra cualquiera, con un pelo brillante del color de la caoba, con una piel pálida de aspecto aterciopelado, con los ojos grises como los de un día nublado.
Observó el cariño con el que resbalaba sus dedos de un traste a otro, el cómo acariciaba las cuerdas y se sintió lleno, e irremediablemente enamorado. Inexplicable.
No se conocían de nada, pero aquella atracción eléctrica se podía ver en los ojos de ambos, se podía ver el espontáneo deseo que había surgido en los dos, un deseo chispeante, pero que iba más allá de la simple atracción física.
Solo Sol, hierba y cielo fueron conscientes de la magnitud de este hecho.

2 comentarios:

  1. Magnifique!
    Tenías esto ya abandonado :P

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  2. Joder Stella, si lo has escrito tu, me encanta como escribes :)

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